Esta tradición japonesa honra a los antepasados. Ayer, sus luces y simbolismo llegaron hasta la localidad sevillana de Coria del Río.
Sobre las siete de la tarde, esta localidad sevillana volvió a llenarse de ambiente festivo. Puestos de comida y bebida, camisetas personalizadas, juegos para los más pequeños, photocalls y música en directo, se unieron en el Paseo Carlos de Mesa, a orillas del Guadalquivir y rodeado de los típicos bares de tapas.






Pero eso no fue lo único, y es que unas largas colas recorrían el paseo para poder encender esos farolillos sobre el Guadalquivir, farolillos biodegradables que se han podido adquirir días previos tanto en varios locales como en el mismo lugar del monumento conmemorativo Yashiro en Orilla, conocido como “Templo de las almas”, además de la estatua de Hasekura Tsunenaga.



Imágenes realizadas por María Almanza.
Lazos con Japón
Coria del Río está muy vinculada con Japón, tanto por sus tradiciones como por sus apellidos, y es que en 1614, en el norte de Japón, un tsunami arrasó la región de Sendai, dejando sin recursos a muchos de los habitantes del lugar. Por ello, el señor feudal Date Masamune decidió abrir una ruta comercial con España y México, organizando una embajada liderada por el samurái Hasekura Tsunenaga, para establecer relaciones con el rey Felipe III.
La finalidad de todos los que viajaban era llegar a Madrid, pero varios de ellos decidieron quedarse en dicha localidad, por estar cerca de Sevilla, siendo en ese entonces el puerto que controlaba todo el comercio con las Indias.
Así, nació la historia del apellido Japón, debido al mestizaje, muchos de los párrocos decidieron poner el lugar de origen en vez de su apellido original al no saber escribirlos correctamente.
Hoy, Coria del Río conserva numerosas tradiciones heredadas de aquellos antepasados japoneses que llegaron siglos atrás, junto a otras costumbres incorporadas con el tiempo, y es que el Toro Nagashi es una celebración que también se da por estas fechas en varias localidades japonesas, como Hiroshima. Cada año, la tarde del 6 de agosto, fecha en que cayó la bomba atómica en 1945, la ciudad acoge un emotivo evento durante la Ceremonia para orar por la paz para recordar a quienes murieron en los bombardeos y pedir por la paz mundial.
Una tradición heredada por la historia y el comercio conmemoran nuestros antepasados y seres queridos de una forma única, en esos farolillos están la memoria de los que ya no están y los escritos de aquellos que los recuerdan con anhelo y cariño.

Descubre más desde Ojos Que No Ven
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
