El gol en propia de Bartra y un cabezazo de Paredes condenan al Betis en La Cartuja, en una noche marcada por la frustración de la afición y el debate sobre los refuerzos
El Real Betis Balompié cayó por 1-2 frente al Athletic Club en La Cartuja que registró la mejor entrada hasta la fecha, con cifras récord en las gradas. La derrota supuso la primera del curso como local para los de Manuel Pellegrini, que no pudieron recompensar a su fiel afición.
El duelo, muy parejo en los primeros minutos, quedó roto al inicio de la segunda mitad. En el minuto 59, un centro de Yuri fue mal despejado por Marc Bartra, quien introdujo el balón en su propia portería. Aunque hubo revisión del VAR por posible fuera de juego, el tanto fue validado, dando al Athletic una ventaja psicológica significativa.
El Betis, afectado, apenas pudo rehacerse. El Athletic, sentenció el duelo con un cabezazo de Aitor Paredes, tras un servicio desde la banda, ampliando el marcador a 0-2.
En el tiempo añadido, ya en el minuto 97, Cédric Bakambu logró recortar distancias con un remate de cabeza. Aun así, el Betis, ya desgastado física y nerviosamente, no consiguió generar más peligro.
El ambiente se enrareció al final. En una acción polémica, jugadores del Athletic lanzaron el balón al terreno de juego desde el banquillo para perder tiempo, lo que provocó la reacción del árbitro Isidro Díaz de Mera, que terminó arrojando tarjetas rojas a Álex Padilla y Ernesto Valverde en los últimos compases del partido.
La derrota no solo dejó frustración deportiva, también reabrió el debate interno en los de verdiblanco. La afición respondió como siempre, con pasión y fidelidad, llenando La Cartuja, pero terminó marchándose enfadada. Hubo incluso pitos dirigidos a Lo Celso, que no acaba de convencer a una grada que le exige mucho más. Entre la afición se repite una sensación amarga: el equipo ilusiona, pero nunca acaba de dar ese salto competitivo que se espera de él, quedándose a medio camino en noches como la de ayer.
El desenlace coincidió con las últimas horas del mercado, lo que acentúa el debate sobre los refuerzos. Fabrizio Romano confirmó la llegada de Antony procedente del Manchester United, una operación cercana a los 25 millones de euros que supone un golpe de efecto ofensivo para el equipo. El brasileño, con experiencia en grandes escenarios, llega para aportar desborde y verticalidad a una delantera que pide a gritos más gol. Pero la sensación generalizada es que no basta.
En paralelo, el club sigue trabajando en la posible salida de varios jugadores para liberar masa salarial y abrir hueco a nuevas incorporaciones, y no se descarta que pueda haber todavía alguna sorpresa antes del cierre de mercado. Una de las más comentadas es la de Guido Rodríguez, cuyo futuro vuelve a estar en el aire. También sigue vivo el sueño del regreso de Dani Ceballos, aunque su situación contractual con el Real Madrid lo convierte en una operación difícil y cara.
El Betis tiene mimbres y un técnico como Pellegrini capaz de competir en cualquier escenario, pero los resultados y la falta de regularidad han hecho saltar las alarmas. La afición, que nunca falla, exige más: quiere un equipo que no solo llene estadios y despierte ilusión, sino que también dé ese paso adelante que hasta ahora siempre se queda pendiente.
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