Hay personas que logran que lo cotidiano suene diferente
Álvaro De La Rosa es una de ellas. Desde su habitación, con un micrófono, un ordenador y muchas ganas de escuchar y ser escuchado, nació Contando Historias Sin Querer. A simple vista parece sencillo, pero cada palabra tiene una delicadeza casi poética que transforma lo normal en algo extraordinario.
Un título que nace sin querer
“Si te soy honesto, no sabría decirte cuándo exactamente nació la idea”, confiesa Álvaro. La curiosidad y los amigos que siempre confiaron en él fueron el empujón necesario. El nombre del podcast viene de una línea de la canción Kaiman, de Rigoberta Bandini: “no sé si has contado alguna vez una historia sin querer”.
“Me encantó la idea de hablar y, sin querer, contar algo. Eso es justo lo que hago: dejar que la historia surja sola”, explica.
Lo cotidiano como materia prima
Para Álvaro, lo extraordinario está en lo cotidiano. Contar algo que te pasó y descubrir que alguien más lo siente igual es magia. Sus historias nacen de conversaciones con amigas, reflexiones personales y pequeños momentos que a menudo pasan desapercibidos. Pero al ponerlos en palabras se vuelven universales y conectan con quien escucha.

Creatividad sin artificios
Aunque estudia Comunicación Audiovisual, Álvaro no depende de grandes equipos ni programas sofisticados. “Lo técnico no es lo importante, es la energía que le pones. Grabo con lo que tengo y eso me basta”. Su creatividad se nutre del entorno: amigos, compañeros de facultad y gente que también intenta crear cosas diferentes. Eso lo empuja a explorar, probar y arriesgarse.
El mayor reto del proyecto es diferenciarse en un mundo digital saturado. Su estrategia combina cuidado estético, presencia en redes y autenticidad. “Tal y como hablo en el podcast es como hablaría con mis amigas. Esa naturalidad es lo que me diferencia”, asegura.
Contradicción y libertad
Un tema que atraviesa todo su trabajo es la contradicción. “Todos tenemos pensamientos opuestos y nos esforzamos en negarlos o ponerlos en orden. Aprender a aceptarlos es liberador”. Esa filosofía se refleja en el podcast: historias humanas, imperfectas, que muestran que cambiar de opinión o sentir cosas distintas es parte de la libertad.
Inspiraciones y futuro
Álvaro se inspira en artistas que nunca dejan de trabajar y renovarse: Taylor Swift por su constancia, Zahara por su independencia creativa y su amigo Iván, cuya música y apoyo constante son fuente de motivación.
Sueña con que su podcast encuentre un público propio y, quizá algún día, crecer junto a plataformas como Spotify o Podimo. Pero, por ahora, disfruta cada episodio, cada escucha y cada historia que surge sin querer.
“Lo más bonito de todo esto”, dice Álvaro, “es que lo que yo hago podría ser también lo que otros necesitan escuchar. Y si consigo que alguien se sienta acompañado, que se ría, que se emocione o que simplemente piense ‘no estoy solo’, entonces todo esto vale la pena. Eso es lo que realmente importa”.
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