Una chica con tan solo 14 años decidió quitarse la vida tras llegar del colegio el martes 14 de octubre en Sevilla. Cuando la noticia saltó a los medios de comunicación todos se echaron las manos a la cabeza. No se puede comprender cómo una niña tan joven podía haberse suicidado.
La familia ya había denunciado al colegio que la menor sufría bullying por parte de un grupo de alumnas. Tras la investigación de los cuerpos de seguridad, todo apuntaba a que presuntamente, este hecho se había producido por esto mismo. El colegio no activó el protocolo establecido para estos casos aún habiendo indicios suficientes. Recibía insultos sobre su físico, entre otras cuestiones, por parte de sus compañeras. Esta no había sido la primera vez que intentaba quitarse la vida.
Es aquí, justo en este punto de la historia, donde hay que plantearse una pregunta realmente importante: ¿Por qué nadie se ofreció a ayudarla?
Los más mayores se preguntan muchas veces si las nuevas generaciones vienen mejor preparadas o no que las anteriores. Este es un claro ejemplo de que no del todo. Por desgracia, la sociedad actual no es la deseada por todos. Muchas personas se sienten inferiores a los demás y por eso todas sus ganas se centran en hundir y desvalorizar a otras. Las chicas que acosaban a Sandra tenían complejo de líderes y se sentían superiores a ella.
Es realmente sorprendente que en pleno siglo 21 todavía sigan ocurriendo este tipo de hechos. Hace falta mucha educación en prevención. Como sociedad, se tiene que evitar ante todo que puedan ocurrir este tipo de acciones. Se debe ofrecer ayuda siempre y sobre todo ponerse en la piel de la otra persona. Se necesita mucha más empatía con las personas de al lado.
Lo peor de todo es que este no es el único caso. Hace tan solo dos años, en Sallent, otro menor decidió suicidarse también por el acoso que recibía por el simple hecho de sentirse un chico. Este es solo un caso de los muchos que hay.
Ojalá la historia de Sandra no quede en el olvido y sirva a todos como punto de inflexión. No se puede permitir que este hecho se quede en silencio como pasa con muchos otros. Porque el acoso mata en silencio y no se debe mirar hacia otro lado.
Sólo cuando ocurre algo así la sociedad se detiene. Se dan cuenta de lo importante que es poner el foco en la prevención para así poder luchar entre todos contra el acoso escolar que por desgracia reciben muchos niños y niñas.

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